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El dramático crecimiento de los RAEE

El dramático crecimiento de los RAEE parece imparable. En la actualidad, los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) son el flujo de residuos que crece con mayor rapidez a nivel global. Sólo en 2019, se generaron 53,6 millones de toneladas de estos residuos en todo el mundo.

De la totalidad de los RAEE que se producen anualmente, sólo se gestionan de manera respetuosa con el medio ambiente el 17%. A la gravedad de que únicamente se gestione correctamente un porcentaje tan pequeño, se suma el hecho de que el resto suelen ser vertidos o reciclados de manera incorrecta y no documentada.

Pero el dramatismo de las cifras aumenta. Los expertos aseguran que la generación de RAEE aumentará una media de 2 millones de toneladas, anualmente, si no cambiamos la forma de gestionarlos. Esto supondría un volumen de 74,7 millones de toneladas en 2030.

RAEE, infancia y tráfico ilegal

El dramático crecimiento de los RAEE pone en serio peligro el medio ambiente. Pero también se convierte en un grave problema de salud pública.

En 2021, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su primer Informe sobre Residuos Electrónicos y Salud Infantil. El documento denuncia que los trabajadores que tratan de recuperar RAEE para subsistir se exponen a más de 1.000 sustancias nocivas, como plomo, mercurio y níquel. Más de 18 millones de niños y adolescentes trabajan en el sector industrial informal, del que el tratamiento de RAEE podría considerarse un subsector. Y son los menores de edad quienes más sensibles son a las sustancias tóxicas. Absorben más, debido a su tamaño, y no tienen aún desarrollada capacidad para metabolizar o eliminar dichas sustancias de su organismo.

Por otra parte, son muchos los informes que aseguran que hasta el 80% de los RAEE generados globalmente es exportado a países de renta baja y media. Lamentablemente, estos países no suelen contar con normativas específicas. Igualmente, los lugares en que se desmantelan, reciclan o reacondicionan estos residuos, no cuentan con infraestructuras, formación medioambiental ni cobertura sanitaria.

El 80% de RAEE que reciben los países de rentas media y baja es una aproximación, ya que es difícil cuantificarlos. Los motivos van desde el tráfico ilegal de residuos a la existencia de una zona gris en todo lo relativo a la exportación aparatos eléctricos y electrónicos no funcionales para su reutilización.

Centro de Preparación para la Reutilización de RAEE de una de las entidades de AERESS

Gestionar correctamente los RAEE

Las entidades de AERESS llevan años desarrollando labores de gestión de RAEE orientadas a minimizar el volumen de estos residuos. Muchas de ellas cuentan con Centros de Preparación para la Reutilización. En estos centros se desarrollan tareas de verificación, segregación, recuperación, limpieza y preparación de aparatos para su posterior venta. De esta manera, minimizan el volumen de RAEE y alargan la vida útil de este tipo de productos.

Además, fieles a los principios de de la Economía Social y Solidaria, gracias a estas labores permiten la creación de empleo digno y logran la inserción sociolaboral de personas en situación o riesgo de vulnerabilidad. Las entidades de AERESS desarrollan itinerarios de inserción y crean empleo para la población más vulnerable. Sólo en 2022, las entidades de AERESS prepararon para su reutilización 336 toneladas de RAEE, evitando a la atmósfera 1.341 toneladas de CO2. En el aspecto social, la gestión de estos y otros residuos, permitió la creación de 1.963 empleos, de los cuales el 53% fueron empleos de inserción.

Una correcta gestión de los RAEE nos permitirá revertir las dramáticas cifras de crecimiento de RAEE, así como todas sus negativas implicaciones sociales y medioambientales.